Majestades:
Aquí lo celebramos todo. Somos muy aficionados a las fiestas y a creer en lo que dicen en TV. Festejamos desde un bautizo a un funeral. Y si de complacencias festivas hablamos, el mejor botón de muestra nos lo dan los partidos políticos en épocas electorales (fiestas democráticas). Entonces, no hay ni un actor, de los que informan los resultados, que salga a la palestra para reconocer su derrota. Siempre encuentran motivo para maquillar el resultado y a continuación, festejarlo como si de un triunfo se tratara. Vamos, que en eso de las celebraciones y elogios somos algo raritos. Con decir que hasta tenemos erigido un monumento (el único existente), al mismísimo Satanás. Sí, sí; y está en El Retiro (Madrid), El Ángel Caído (de Ricardo Bellver).
Cuando os llegue esta carta estaremos para terminar las celebraciones NAVIDEÑAS. Que comienzan con la conmemoración de la venida de Dios a La Tierra. Que eso sí que es motivo de verdadera fiesta.
Majestades: Melchor, Gaspar y Baltasar, con vuestro santo y las festivas CABALGATAS, se apagarán las candilejas de tantas celebraciones. Pero antes de que esto suceda, deseo que os llegue mi carta. Sé que por estas fechas os llegarán millones, que los niños os envían. Como millones son también las peticiones y anhelos de los que os escribimos, aunque ya, algunos, nada tengamos de niños. Pero eso sí, les ruego que, por nada del mundo, esta carta caiga en mano de algún paje, que pudiera hacerla pública antes de que llegara ese día. Después, no me importa. Pero ahora prefiero la sorpresa. Porque ellos, para los que va mi petición, que tampoco son tan niños, sí que se creen merecedores de todo. De todo menos de “eso”, que para ellos solicito.
Bueno, al grano. (Perdón por la expresión). Majestades: Quiero que sepan que existe en España una especie, sin duda alguna, la más protegida de la fauna ibérica que, según mi opinión, aficionado que soy a la caza, está considerada como una de las piezas más codiciadas para un safari fotográfico. Por sus facultades y mimetismo, esta especie es de lo más curiosa. Sabe adaptarse a cualquier terreno en corto espacio de tiempo, por contrario que éste le sea (y no estoy pensando ni en “créditos”, ni en “financiaciones”). Y además, por la forma particular de cómo se comporta, es divertido verle saltar y sonreír cuando ventea cámaras, focos, micrófonos o, simplemente, se siente observada. Sí Majestades, le gusta ser protagonista. Y me estoy refiriendo al hombre como animal político.
Por lo que palpamos, y por lo que se está viendo venir por el horizonte, para dicha especie les pido CARBÓN. Sí, Majestades, mucho carbón que quiero les traigan, como símbolo de no haber hecho sus deberes. Porque ya saben, en ocasiones, unos pierden el tiempo recordando lo que dejaron hecho; en lugar de reflexionar y actuar a fondo, en lo que no hicieron. Sabiendo que lo que siempre será necesario es batallar sin tregua, con criterio propio, en todas y en cada una de las Comunidades, poniendo en cada asunto un singular y definido sello, para evitar confusiones. Y de manera especial, contra esa siniestra “meta” a la que otros, paso a paso, nos están llevando, jaleados, arropados, y llevados de la mano por los actuales responsables que deberían evitarlo. Y para esos “otros” y sus “arropadores” por actuar como actúan, al tener la sartén por el mango, y no mirar más allá de sus narices e intereses partidistas. Y encima, pretenden convencernos hablándonos de consenso y tolerancia. Cuando en realidad sólo quieren servir la exclusiva de sus guisos, sin importarles los comensales. Pero eso sí, “como sea”, todos tenemos que consumir los productos y aditivos que sus socios les están vendiendo, y que tan caros están resultando. Ellos, con el “rodillo” y su rollito, sin importarles comensales ni consumidores, seguirán haciendo de su capa un sayo, renunciando a diálogos y a compromisos con los que no acepten sus cartas marcadas.
Sus objetivos están señalados y como sea, tienen que cumplirse. Anda que menudo belén (y no es por lo de estas fechas) le están montando individuos e Instituciones a La COPE, por contar las verdades del barquero. Y ahora, hablando de verdades, a la memoria me viene Cervantes cuando escribió:” La verdad anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua”. Pero a ellos nada les importa, sino llevar ésta a su molino, para quedar seco el del vecino.
¿Por qué no aceptan las verdades que les critican? ¿Por qué desarrollan su dialéctica, empapándola en propaganda, sin importarles desdecirse de lo dicho, convirtiéndose en “Poncios” de lo que dejaron de cumplir? Ya Ortega, en LA REBELIÓN DE LAS MASAS, había dicho:”se ha abusado de la palabra y por eso ha caído en desprestigio”. Pero les da igual. Y cuando nos hablen, de nuevo lo harán con desparpajo y se les llenará la boca de voces como “ciudadanía,” “consenso”,”democracia”, “libertad de expresión,” tolerancia” o “pueblo”. Pero cuando se dirigen a ÉSTE, muchas veces (y ellos lo saben) no es más que con la intención de moldearlo a su antojo, para conseguir sus propósitos.
Majestades, perdón si me he extendido. No me lo tengan en cuenta. Pero por favor, que no se les olvide el CARBÓN, que se lo merecen. Auque sea importado, que es más barato.